La industria automotriz mexicana se encuentra en un punto de inflexión histórico. Durante décadas, el sector ha sido un motor del desarrollo económico nacional, generador de empleos de alto valor y símbolo de integración productiva con Norteamérica. Sin embargo, los cambios tecnológicos, las nuevas reglas del comercio internacional y la exigencia de los consumidores han transformado el panorama con una rapidez sin precedentes.
T-MEC y nearshoring: la oportunidad de reposicionar a México
Uno de los grandes ejes de reflexión será la reconfiguración regional impulsada por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La revisión del acuerdo, que iniciará en breve, representa tanto un reto como una ventana única de oportunidad. Para México, no se trata únicamente de cumplir compromisos comerciales, sino de redefinir su papel como socio estratégico de Norteamérica en un contexto donde la seguridad de las cadenas de suministro se ha vuelto prioritaria.
El fenómeno del nearshoring ha colocado a México bajo los reflectores internacionales. La cercanía con Estados Unidos, la existencia de un entramado industrial maduro y la capacidad de adaptación de las empresas locales convierten al país en un destino atractivo para nuevas inversiones. Sin embargo, para aprovechar esta ola de relocalización es indispensable modernizar procesos, garantizar certeza regulatoria y fortalecer la infraestructura logística. Durante el congreso se analizará cómo articular estos elementos para que la oportunidad se traduzca en crecimiento sostenido y generación de empleos de calidad.
Electrificación, sostenibilidad y transición energética
Otro de los pilares de la agenda será la electrificación del transporte y la transición hacia modelos de movilidad más sostenibles. Las principales armadoras del mundo han anunciado planes ambiciosos para electrificar su portafolio en los próximos años, lo que coloca presión sobre toda la cadena de valor. México no puede quedarse atrás: consumidores, reguladores y organismos internacionales demandan cada vez con mayor fuerza tecnologías de bajas emisiones, eficiencia energética y responsabilidad ambiental.
Esto implica una doble tarea. Por un lado, se requiere adoptar nuevas tecnologías de propulsión, baterías y sistemas de carga. Por el otro, es necesario avanzar en la generación de energías limpias y en políticas públicas que faciliten la transición.
Desarrollo de proveedores: fortalecer el eslabón más importante
La competitividad del sector automotriz no depende únicamente de las grandes armadoras. El verdadero reto está en el desarrollo de proveedores locales, capaces de responder con calidad, innovación y rapidez a las exigencias de una industria globalizada.
Desde hace más de un año, la Industria Nacional de Autopartes (INA) trabaja en conjunto con la International Finance Corporation (IFC) —brazo financiero del Banco Mundial— en un ambicioso Programa de Desarrollo de Proveedores. El objetivo es elevar las capacidades técnicas, de gestión y calidad de cientos de pequeñas y medianas empresas mexicanas para que puedan integrarse con éxito a las cadenas internacionales de suministro.
En la primera fase, 16 empresas ancla confirmaron su participación, lo que permitió identificar 35 áreas críticas de proveeduría. La respuesta empresarial fue contundente: cerca de 400 compañías mexicanas se registraron para ser evaluadas. A través de un diagnóstico integral se determinó su nivel de madurez y alineación con las necesidades del mercado.
La segunda etapa del programa, que se implementará en el segundo semestre de 2025, seleccionará al menos 55 PYMES con mayor potencial. Estas recibirán capacitación técnica, mentorías personalizadas, consultoría especializada y acceso a financiamiento en alianza con instituciones como NAFIN, BANCOMEXT y otros organismos financieros. La visión es clara: dotar a las empresas de las herramientas necesarias para competir globalmente y convertirse en socios confiables de la industria.
De cara a 2026, el programa prevé incorporar entre 40 y 50 nuevas empresas, lo que permitirá beneficiar directamente a más de 100 PYMES mexicanas. Este esfuerzo no solo elevará la competitividad del país, sino que también contribuirá a una integración más equilibrada y sostenible del sector.
En un mundo que cambia a velocidad vertiginosa, la clave estará en la capacidad de adaptarnos, innovar y colaborar. México tiene frente a sí la oportunidad de consolidarse como un hub automotriz global, competitivo, sostenible y conectado con las grandes tendencias del siglo XXI.

